sábado, 14 de abril de 2007

PEQUEÑAS IMPERFECCIONES:ASPER Y GRIFI

Desde luego, todos tenemos nuestro lado cerdo: unos nos reventamos toda minúscula protuberancia que emerja de la piel,otros se sacan todo lo que acumule una oreja y/ una nariz, otros se lo chupan, se lo comen, y repiten plato hasta que se quedan vacíos como cuevas. He llegado a ver ninfas abriéndose las heridas para comerse sus costras y entrajados de maletín mordiéndose las uñas de los pies en la playa, así que nadie me diga lo contrario o se haga el escrupuloso, que no cuela. Bueno, cosillas en fin sin importancia, que se suelen hacer a escondidas y evitar en un momento dado. Pero ay amigos! hay otras cosas que para desgracia de algunos, no las pueden disimular, no las pueden contener, y claro somos los demás que pagamos las consecuencias de sus viles defectos. Hoy vamos a hablar del perfil "del repugnante", en este caso "la". Sí, sí, siempre hay en el trabajo quien te da asco, que te repugna, que le escupirías el gargajo más verde cuando se acerca a tí demasiado, ya sea porque su piel parece lavada con manteca de cerdo, su pelo con el aceite de oliva más denso, sus uñas con alquitrán o porque su dientes albergan todo lo que puedas encontrar en un supermercado pero podrido. Y aquí no iba a ser menos, verdad? La moza que hoy tiene el privilegio de comparecer en éstas páginas para ser inmortalizada, no tiene ninguno de los problemillas mencionados, no es sucia, no huele mal, no sabes nunca cuando tiene la regla o qué ha comido pero "la repugnancia" no tiene límites, no es así amigos? y es muy relativa, como todo. Y es que la pobre además de caminar como un mamut, dando pasos cual godzila y de llevar los tejanos justo por debajo del pecho, de tener la mandíbula más ancha que la frente, el recogido del pelo siempre torcido y un lunar con pelambrera cerca de la boca, acumula saliba en la comisura de los labios. Siempre tiene esas cosillas blancas moviéndose en los extremos cuando habla, y tú hipnotizada y temerosa piensas obsesivamente: ay!que se desborda, que se le cae, que se le cae! y como padece cierto retraso tampoco nota que miras su boca fijamente. Ella habla como si la lengua le pesara tres quilos en una boca más bien pequeña, con lo que se le suma otro inconveniente, así es, lo habéis adivinado:escupe. Y cuando digo que escupe digo que dispara, digo que encima tiene puntería la muy zorra. Te habla de cualquier cosa, (porque nunca estás al tanto claro) pongamos por ejemplo que te habla de sus antiguos trabajos (no me la imagino hablando de otra cosa). Has coincidido con ella en el office y sin saber cómo has llegado hasta aquí. A saber: Ibas a sacarte un "café-laxo" y estás frente a ella escuchando su voz a lo lejos, fascinada por esas pegajosas comisuras que albergan un bergel. Tu cabeza cual ritual de hipnosis está moviéndose en círculos muy lentamente y dejas de parpadear y tus ojos se secan y entonces plop! un extraño perdigón de textura más blanda te entra en el ojo, te da justo en la pupila, te despierta sin aviso de tu letargo. Se te cierra el ojo, pero antes que tu dedo vaya a toquitear la zona afectada te cae otro en el otro ojo,en la otra pupila. estás con los ojos cerrados y cuando vas a hacerte las friegas en las zonas bomabardeadas...plop, plop!encima del labio y dentro de la boca. Sí... ha sido un perdigón? he notado algo fresco entrar en mi boca abierta de pasmo, algo que se ha disuelto en mi lengua, que era suyo y ya está dentro, se ha mezclado con mis secreciones!puagg!que poto, que poto! Y encima te pregunta que si me encuentro bien, qué si me pasa algo? NO repugnante!no grifo abierto!No me encuentro bien, sí me pasa algo! Cómo crees que me siento? Invadida y sucia! pero no haces nada de eso. En el fondo tienes algo de buena persona y finges que te ha caído yeso de el techo decrépito y ya que puedo, uy! me voy que me cierran el super...El súper? te pregunta la aspersora...Pero si estamos trabajando? Sí, ya, bueno...la antigüedad te da ciertos privilegios, ya sabes...Zi, plop...ong,ong aro aro jojojo, plop,plop,plopplopplop... Hace falta que diga más?